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lunes, 30 de marzo de 2009

Perspectivas




Estamos atrapados en nuestra mente, en nuestra propia y restringida perspectiva de la sociedad y algunas veces somos incapaces de situarnos en una posición ajena para apreciar otros enfoques. Es difícil apreciar otra cultura, conocerla y comprenderla; y más difícil aun, analizar separadamente cada aspecto de su cultura cuando estamos imbuidos en el sistema de convenciones propio de nuestra época. El arte en especial se presenta como un tema de difícil abordaje, incluso en nuestra sociedad, pues resulta complejo definirlo, catalogarlo y valorarlo. Aunque creemos estar seguros de nuestros gustos artísticos, explicarlos y argumentarlos es un ejercicio que requiere nuestra objetividad y un cierto distanciamiento del objeto, en este caso el arte y nuestra propia sociedad.
Y este distanciamiento solo puede alcanzarse a través del estudio de la historia, pues aproximarnos al pensamiento de otras épocas nos ofrece una visión más completa y general del mundo, enseñándonos que la nuestra no es la única perspectiva posible.
Es así como las nuevas tendencias en historia del arte se inclinan por un estudio integral de la sociedad que rodea la obra artística que nos permita formarnos una idea general de la perspectiva propia de la época. A la luz de estos estudios encontramos teorías sobre el arte diametralmente opuestas a las nuestras, en las cuales se acentúa la labor del artista como intérprete de ideas ajenas, en oposición a nuestra teoría de la libre expresión del artista; teoría que nos ha sido legada por el Romanticismo, que tanta importancia daba a la propia expresión, la subjetividad, la libertad y la originalidad y con cual simpatizan la mayoría de nuestros contemporáneos, entendidos o no en la naturaleza del arte.
Puede decirse que la mayoría estamos tan anclados en nuestra propia perspectiva de la sociedad que la extrapolamos a otras circunstancias, a otras culturas separadas de la nuestra por el tiempo o el espacio. Caemos en anacronismos, interpretamos erróneamente la producción artística de otras sociedades, asimilándolas a la nuestra sin percibir diferencias capitales que otorgan a la obra una dimensión completamente diferente a aquella que imaginamos.

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